miércoles, 29 de febrero de 2012

Arroz con leche

El paso ligero, la frente alta, la mirada atenta y el sudor en la frente. La búsqueda ya le había llevado por media ciudad y el solo se empezaba a esconder por el horizonte. Tenía que encontrarlo. Debía encontrarlo.

Despedido del trabajo, el piso en el centro con una notificación de embargo... Su última esperanza pasaba por localizarlo. Sin él, no podría soportar lo que se le venía encima. La luz por los ventanales, al final de la calle. Esperanza

Entró de un portazo. Se acercó al dependiente y susurró:

-¿Tienen arroz con leche?

El camarero miró extrañado y consultó la carta.

-Esto...- repasaba cada postre con el dedo- Sí, tenemos. ¿Es para llevar?

-No, para tomar aquí-Llevó sus ojos al cielo y dió gracias.

Se sentó en una mesa. El restaurante estaba vacío, silencioso, tranquilo. Lo que buscaba, saborear el placer mundano sin molestias.

Cuando el dependiente le trajo el tarro con el arroz con leche, casi estallan sus púpilas. Además del delicioso postre, a su lado unas galletas María se hallaban dispuestas a revolcarse en la cuajada condimentada por canela. Su paladar fue orquesta de placer sólido ligeramente mojado.

Al terminar con todas, cogió la cuchara con sumo cuidado. La introdujo en el tarro con el propósito de asegurar la profundidad a la que reposaba el arroz. Una vez que lo notó, la cuchara, rebosante de la ambrosía blanca, fue rauda a la boca. Y así una y otra vez, aunque saboreando cada cucharada como si fuera la comida que le dan al preso antes de lapena capital.

20 minutos sentado. Luego se levantó, le pagó al camarero (con generosa propina incluida) y volvió a la realidad.

martes, 28 de febrero de 2012

Una propuesta para salvar el planeta

Desde hace décadas se ha ido instaurando en la sociedad una cultura de ecología implacable, inspirada por grupos como Greenpeace o personajes de la envergadura del ex presidente Al Gore. Incluso la Iglesia, en un alarde de populismo, califica como pecado el contaminar la Tierra.

Sin embargo, el problema de la destrucción del medio ambiente persiste. Empresas, Estados y ciudadanos del globo continúan enriqueciéndose a costa del lugar en el que vivimos, sin preocuparse de su posterior restauración.

La solución a esto no debe salir desde la política, con sus habituales leyes para todo. Hay que implicar a la economía, mediante privatizaciones de ríos, mares, montes, valles... Que particulares gestionen el ecosistema conllevará que se explote de forma sostenible, ya que la desaparición de la riqueza natural llevaría a la desaparición de la fuente de ingresos del empresario.

Una propiedad global genera una irresponsabilidad global, ya que nadie se preocupa de lo que no es suyo, por muy concienciado que esté. El caso de las calles eternamente sucias, por ejemplo.

lunes, 20 de febrero de 2012

Periodismo ético

-¡Director, tengo noticia de portada!

-¿De qué va, chaval?

-Pues de unos muertos por intoxicación alimentaria en un hotel de Canarias.

-¿Cuántos?

-¿Perdone?

-¿Estás sordo? ¿Cuántos muertos?

-Dos

-¿Cuándo murieron?

-Ayer por la mañana.

-Pues entonces ayer por la tarde habría sido noticia.

-Es que resulta que los han descubierto hoy en su habitación por el olor de los cadáveres

-¡Maldita sea! ¡Habérmelo dicho antes! ¡Consígueme una foto de los dos envenenados para ponerla a toda página! ¡Y busca un titular bueno!

-¿"La comida de un hotel de lujo causa la muerte de dos turistas"?

-Mejor "Hotel de lujo mata a dos turistas". Y de subtítulo: "Se esperan nuevas víctimas"