-¿Eso que lleva en la cabeza es un loro?
Un hombre de tripa sugerente y descubierta pasó por delante con un sombrero de plumas rojas, verdes y blancas. Detrás suya, dos rubias de cuerpo estilizado y alas de ángel saltaban con el mismo fervor que una rana. Y nosotros en la puerta del bar, tomando unos caipirinhas.
-¡Mira esa gente! ¡Qué ritmo!
Una cohorte de tipos trajeados de blanco y con pajarita negra se abrían paso entre la multitud de gente mediante la música de trompetas, maracas, guitarras y bombos. Tocaban algo parecido a una serpiente multicolor, que se mueve sinuosa mientras todos la miran por su piel exótica. Se perdieron entre la marabunta que se dirigía ruidosa hacia las cabalgatas.
-¿Vamos?
viernes, 13 de enero de 2012
lunes, 9 de enero de 2012
La muerte de un recuerdo
Sentado al borde de la ventana. Tres pisos de caída. La noche de luna llena. Mil razones para tirarse y un motivo para seguir sufriendo.
El móvil no suena. Él ya había llamado tres veces. Ella quería pero no podía.
El estruendo del banco al romperse despertó a los vecinos. Nadie salió de su casa. Todos espectadores del show políciaco.
Paseando de la mano por el parque, compartiendo un helado en la terraza, tomando el sol en la playa...
Ella rompió a llorar. Nunca se olvida a alguien que te ha amado.
Dejar atrás o la valentía perfumada por la tristeza.
El móvil no suena. Él ya había llamado tres veces. Ella quería pero no podía.
El estruendo del banco al romperse despertó a los vecinos. Nadie salió de su casa. Todos espectadores del show políciaco.
Paseando de la mano por el parque, compartiendo un helado en la terraza, tomando el sol en la playa...
Ella rompió a llorar. Nunca se olvida a alguien que te ha amado.
Dejar atrás o la valentía perfumada por la tristeza.
domingo, 1 de enero de 2012
Otro año más
Jugueteaban mis dedos con mi corbata decorada con calaveras piratas. De mi boca salía el humo del Cohiba. La gata estaba tumbada junto a mí, buscando caricias. A través de los cristales, la luz del Sol iluminaba todo el salón. Me quité los zapatos para poder apoyar mis pies en el sofá gris en el que me había tumbado.
Alegrías, decepciones, cambios, amigos, viajes, noches... Todo ello hasta llegar a un sofá gris de mi piso. Apagué el cigarrillo en el cenicero. Me cogí uno de los vasos abandonados de la mesa. Lo que había dentro parecía Coca Cola, pero olía a cóctel de Absolut, Ballantines y sí, una pizca de Coca Cola. Un pequeño trago y mi garganta se rindió sin condiciones.
2012, no sé qué intenciones tienes, pero espero que sean buenas. Es lo único que puedo decir.
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