jueves, 25 de julio de 2013

Cuando viene el desastre

Sólo conozco a un país que busque la responsabilidad de su Gobierno por un accidente: España. Da la sensación de que Rajoy tendría que haber parado el tren con su cuerpo, a riesgo de perder su exquisita pronunciación de la "s". 

Hago memoria y esta mentalidad canalla de exigir al presidente o a sus ministros que nos protejan de cualquier imprevisto se repite en nuestra Historia. Parece que toda muerte catastrófica forma parte de un trabajado plan reaccionario para devolvernos al franquismo o a una república, según la perspectiva del momento.

No digo que no se investigue la tragedia en profundidad, pero hay que efectuarla con sentido común y respeto a las víctimas. Las teorías de la conspiración, para la ficción artística. 

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Los de arriba contra los de abajo

El Gobierno español sigue con su comportamiento de avaro publicano, en busca de nuevas formas de expoliar a la sociedad.  Hoy se rumorea con gravar los depósitos de los bancos. Atacar a esa gente que con tanto esmero ahorra su dinero para gastarlo en el medio-largo plazo. Sencillamente abominable.

Cierto es que tenemos una deuda en torno al 100% del PIB, pero no se pagará a costa de empobrecer a los ciudadanos. Hay que incentivar la creación de riqueza, no penalizarla con altos impuestos. Parece de sentido común, aunque ya nadie duda de que en La Moncloa brilla por su ausencia.

La salida de la crisis supone recuperar la confianza en el individuo como motor económico. Ya hemos visto en repetidas ocasiones lo que pasa cuando confías en los políticos para que creen prosperidad. Abducidos por los intereses de su clase, se dedican al saqueo sistemático para asegurar su prosperidad y la de sus amiguetes banqueros, sindicalistas y empresaurios. Ahora, sin prosperidad a la vista, lo único que buscan es pagar sus trampas con nuestro esfuerzo y dinero. ¿Se lo vamos a permitir?

martes, 11 de septiembre de 2012

La necesaria revolución

Ayer Rajoy sustituyó a José Mota en TVE. Fue un espectáculo lamentable, donde supimos lo que pesaba un etarra moribundo, pero no cuándo seremos rescatados. Sencillamente bochornoso tener a semejante inútil como presidente del Gobierno, aunque visto el banquillo que hay para sustituirle, es de lo menos malo.

España no necesita un rescate que nos cargue la mochila de más deuda. España no necesita subidas de impuestos. España necesita convertirse en un paraíso fiscal que nos haga ser un lugar atractivo para los inversores internacionales. Y si para ello hay que dar un golpe sobre la mesa y retirarnos del euro, pues que la mesa se prepare.

Bien es cierto que para salirnos del euro necesitamos un gobierno responsable y liberal, cosa harto rara de encontrar en el casi medio millón de políticos que hay en el país. Por ello, urge derribar un sistema caduco que se mantiene con la connivencia de los gobiernos extranjeros. Que el poder vuelva a la sociedad, que dejemos de vivir a la sombra de un Estado que nos chupa la sangre. Ya basta de vagos que viven a costa del sudor de nuestra frente.

Revolución, como la de aquellos americanos que decidieron no pagar más impuestos a un rey extranjero. Revolución, tal y como la de nuestros antepasados para echar a los franceses que habían sido puestos en el poder por los Borbones. Revolución, porque ya no nos representan.